miércoles, noviembre 09, 2005

Violencia al final de la manifestación

He leído, la verdad que sorprendido, que al final de la manifestación de ayer se registraron Incidentes violentos entre jóvenes y policías. Digo que me ha sorprendido, porque como conté en mi anterior entrada, la actitud de la policía, la local y la nacional, fue muy prudente durante, al menos, el tramo en el que yo seguí la protesta. Si se alteraban los nervios cuando los jóvenes cortaban el tráfico, a quienes se dirigían los agentes eran a los conductores, para pedirles paciencia. Por parte de los jóvenes, chicos y chicas de instituto, creo que la mayoría menores de edad, no tenían inconveniente en dejar pasar a los coches cuando sus conductores les insistían en que tenían prisa. Sólo fui testigo de un momento de tensión cuando la policía intentó levantar a un joven y este se negó. Los agentes no insistieron demasiado y desistieron. Pero todo esto no quita que al final de la manifestación se registrasen altercados, según la subdelegación del Gobierno, que es la principal fuente de Efe, agencia a la que se remite el periódico.
Y dicho esto, no voy a criticar ni a los manifestantes ni a los policías, porque yo no fui testigo de esos altercados. Pero si criticaré a los medios de comunicación. ¿Por qué?
Me parece increible que durante la mayor parte del recorrido ningún periodista, fotógrafo o cámara estuviese presente, y por supuesto, ningún testigo de los medios al final de la manifestación, cuando se produjeron los altercados. Un cámara de la tele local PTV tomó unas imágenes de uno de los cortes de tráfico pero luego se fue, y un fotógrafo de prensa que pasaba por allí paró ha hacer unas fotos --nadie se las había encargado en su periódico, como me confirmó-- y luego siguió su camino. Creo que al principio de la manifestación, en el Bulevar, se había convocado a la prensa y allí fue donde acudieron algunos periodistas, tomaron nota y se fueron. Esto confirma que el periodismo que hacemos es un periodismo de declaraciones, no se está en la noticia. Podría poner más ejemplos, pero creo que éste es lo suficientemente claro: una manifestación en hora punta para el tráfico, seguramente a esa hora no hay otra protesta o acto similar en toda la ciudad, ni lo habrá durante el día, y ni un solo periodista está presente. Al final, altercados, según la versión de la policía los provocadores son los jóvenes y según los manifestantes los malos son los de las porras. La prensa se debe limitar a ofrecer las versiones de cada uno, pero ni fotos ni testigos. Así nos va.
Yo soy periodista y si estuve un rato siguiendo la manifestación es porque me la encontré y aproveché para hacer unas fotos, que es mi afición; pero yo estaba de descanso, así que a las dos de la tarde, cuando ya casi acababa la manifestación, me fui para mi casa.